Tengo más suerte que un perro con dos pollas.

sábado, 26 de abril de 2008

Anoche salí a la calle

Maldito bloqueo de escritor, a veces tienes tantas ideas en la cabeza que el tiempo no alcanza para escribirlas todas y en otras simplemente estas más seco que la vagina de una monja ochentona pero eso no importa, seguramente solo necesites salir a la calle a agarrar algo de aire fresco como yo lo hice ayer.

Aunque no se me ocurrió nada particularmente interesante mientras caminaba, si hice algo que vale la pena confesar en el blog:

Anoche, frustrado por el bloqueo de escritor decidí que seria buena idea salir a vagar por las calles en busca de ideas, pensé que el aire "fresco" y que la luz de la luna me ayudarían a encontrar la inspiración, porque si algo me pasa cuando salgo a la calle -además claro de estresarme- es que involuntariamente siempre se me ocurren vainas usualmente raras o inusualmente ingeniosas.

Bueno, regresando al tema. Salí a caminar en la oscuridad y mientras vagaba note a una señora que a juzgar por la ropa que tenia puesta y la chaqueta negra que cargaba en el brazo venia de trabajar hasta tarde; sin razón aparente me llamo la atención y decidí seguirla solo por "ver", ella se encontraba de espaldas a mi y en la acera de al lado así que no me vio en ningún momento mientras lentamente le seguía los pasos. Con algo de distancia me pegue a ella como una sombra, con cada vuelta que daba en cada esquina yo esperaba 6 segundos para que en caso de que mirase atrás no viese a nadie.

Para mi era como un juego de rol, yo me sentía como un asesino en serie asechando a su próxima victima, ella sintió que la seguían y mientras más apuraba su paso entre las ennegrecidas calles, más apuraba yo el mío, me concebía poderoso por el miedo que le infundía a ella la idea de mi presencia, mi corazón palpitaba cada vez más fuerte por la emoción hasta que por tanta sangre y adrenalina me dio una enorme erección.

Ella se ponía cada vez más nerviosa y yo disfrutaba cada vez más de aquel juego del gato y el ratón mientras sonreía maliciosamente. ¡Dios que sensación tan arrecha! En un momento parece haberse olvidado de en donde estaba y dio una vuelta equivocada a un callejón sin salida, cuando se dio cuenta de lo sucedido se quedo estática, no sabia si gritar por ayuda en aquella boca de lobo en donde quizás solo un hampón podía responder a los gritos de auxilio o echarse a correr en mi dirección con la esperanza de que no la agarrase, de cualquier forma yo estaba a dos metros de ella, vibrando y ansioso por hacer lo inevitable en estas situaciones.

Mi emoción crece el triple, estaba a punto de hacerlo...

-Disculpe señora... -dije con voz profunda y ronca-
-… (me pareció escuchar un “te jodiste anita” en voz muy pero muy baja.)
-Disculpe, ¿quiere que le cuente el cuento del gallo pelón?
-¿Qué?
-No, no es que “¿qué?”, es ¿que quiere que le cuente el cuento del gallo pelón?
-No gracias –dijo ella tartamudeando-
-NO ES QUE “NO GRACIAS”, ES QUE SI QUIERE QUE LE CUENTE EL CUENTO DEL GALLO PELÓN!?

La señora se molesto sin razón aparente, me dijo que era un coño de madre y se fue sin decirme si quería que le contara el cuento del gallo pelón y sin despedirse, que grosera…

PD: hoy tengo planeado hacerlo de nuevo :)

4 comentarios:

Penis Romanov dijo...

G-E-N-I-A-L!

Sköm el Grancarajo dijo...

Gracias, gracias...

Calíope dijo...

Jajajajajajajajajaja,ta buen la vaina, pobre vieja, habrá perdido al menos 15 años de vida en ese momento, tú lo que eres es un jodido sin oficio cariño, te llego a encontrar en la calle y me haces eso, y mínimo te mando al hospital, primero te doy un izquierdazo (con la izquierda que con la derecha escribo), cuando estés en el suelo te pateo, luego me voy encima y te reviento la cara a golpes, seguidamente te saco los ojos, te reviento el alma a punta de carajazos jejejejejejeje...y despúes de escupo, digo por si quedan dudas de que me asustaste. Y al final, si tienes fuerzas y estás consciente, te puedo decir ¿QUIERES QUE TE CUENTE EL CUENTO DEL GALLO PELÓN?...y eso sin ponerme agresiva jajajajajajajajajajajaja.

P.D. La mejor terapia para los bloqueos de escritor, sigue siendo el sexo, dispara endorfinas, que generan un estado bienestar general, y en ese momento vuelven las musas a hacer acto de presencia, lo digo po experiencia ;-).

Saludos.

Sköm el Grancarajo dijo...

Éste es el tipo de comentario que hace que todo valga la pena.