Tengo más suerte que un perro con dos pollas.

viernes, 13 de junio de 2008

Soy graciosísimo

Hoy recordé algo que me pasó hace algunos meses atrás:

Estaba yo regresando de lidiar con la burocracia y me dio algo de hambre, me pare en un local a comerme una empanada y tomarme una malta, todo normal hasta que miré el reloj y me di cuenta que era algo tarde y decidí irme al carajo, me termino de rellenar la boca con la empanada de carne molida que rebosaba en salsa de ajo y el ultimo trago de mi botellita de malta, pago y salgo del local todavía con la boca llena de comida y en eso pasan dos puticas esperpénticas con uniforme de liceo; eran feas como una blasfemia y ordinarias como ellas solas, venían riéndose de Dios sabe que sandez y me ven con cara de camello y me dicen: "Adiós papi ricooo...", al principio solo puse cara de coñazo pues noté el tono burlón de las gorgonas pubertas pero luego un rayo de genialidad me pego, fue inspiración divina.

Rápidamente las mire a los ojos y puse cara de asco, me agarre de un poste que estaba en frente mío y escupí la mascada haciendo un ruido como si estuviera vomitando de verdad mientras decía "dios que carajitas tan feaas... parecen abortos de mono...".

No hace falta decir que la reacción de las muchachitas fue un verdadero momento Kodak de esos que no se ven todos los días.

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