Tengo más suerte que un perro con dos pollas.

lunes, 25 de agosto de 2008

No vuelvo a ir a una fiesta (historia cierta)

El otro día un amigo me presentó a éste par de deliciosas chicas gótica medio tostadas como a mi me gustan, nos entendimos en el momento y hablamos por casi dos horas sobre cualquier cantidad de morbosidades, idioteces, tonterías y uno que otro tema serio.

Uno de los temas que tocamos fue el de las drogas y nuestras experiencias con ellas (en mi caso, prácticamente nula). Una de ellas, Giovanna, me habló sobre la gran cantidad de sustancias raras que se ha esnifado y los buenos y malos viajes que ha pasado. La otra, -Cristina- me preguntó que si sabia lo que era el Jenkem, yo le dije que si, pero que no tenia absolutamente nada de experiencia con el mismo...

NOTA: El jenkem es un tipo de droga alucinógena compuesta por el gas de las heces humanas fermentadas. El jenkem 100% puro y de buena calidad se fermenta durante dos semanas, y se obtienen después de ingerir grandes cantidades de curry y leche regular. La droga proviene de Zambia, un país africano.

Continuando con la historia: Tampoco estaba muy entusiasmado con probar el Jenkem, así que no hablamos más del tema, solo nos limitamos a hablar sobre cosas paranormales y los Ovnis que nos hemos vacilado.

Mientras hablábamos, le tenia el ojo puesto a las dos muchachas, en especial a Giovanna, su largo cabello negro medio teñido de rojo sangre y sus enormes y redondos senos que trataban de explotar hacia afuera del top negro. Tenia un cristo de plata que colgaba muy feliz entre sus prominentes senos ¡QUE HEMBRA! una Titanide de mujer -aunque apenas si era lo suficientemente alta como para llegar al alto de mi boca- Era todo lo que un hombre podía desear para una noche de pasión y descontrol sexual a la National Geographic.

Después de unas dos horas y media, intercambiamos números y direcciones de correo para hablarnos luego.

Dos días después de conocernos, Cristina me llamó y me dijo que iba a tener una especie de rave en su casa, solo iban a ir tecno-góticos o una mierda loca así, por lo que me llamo para pasar la noche con ella, me dijo que Giovanna también estaría.

Total que fui a la fiesta y la pasé bien, todo se puso medio raro ya como a eso de las 3:30 de la mañana, cuando Cristina, Giovanna y yo estábamos fumándonos unos porritos y hablando de... coño no recuerdo de que. ¡Bueno! Cristina se fue del cuarto en donde nos encontrábamos y nos quedamos Giovanna y yo, ambos empezamos inmediatamente a "echarnos miradas" y esas tonterías que hace la gente cuando quiere sexo pero no tiene el coraje de decirlo, era obvio que ella sabía lo que yo tenia en mente desde el día en que la conocí (y es que soy un tipo obvio). A los pocos segundos de intercambiar un atrevido piropo, nos "juntamos" y besamos de la manera más palurda y cochina posible, ambos teníamos saliva en la nariz y el mentón.

No pasaron más de dos minutos de revolcadas cuando a la habitación entró Cristina con una bolsa negra de basura. deje de hacer lo que estaba haciendo y me quedé inmóvil arriba de Giovanna, Cristina solo sonrió y se sentó en el sillón de enfrente, poniendo la bolsa en la mesa y sacando seis cervezas frías, y un frasco de vidrio grande con una especie de pasta verde y húmeda y una bolsa blanca de nylon con una especie de marco, parecía una mascara de la segunda guerra mundial o algo así, lo que a este punto era obvio es que lo del frasco era jenkem 100% puro y la "mascara" de nylon era lo utilizaríamos para inhalar el metano, ya la cosa se estaba pasando de rara pero no le di mucha importancia y lo aborde y me dije a mi mismo ¡CASI ESTAS EN BEL-AIR! Al fín, llegue a una mansión de lo más elegante y le dije al taxista, "ponte desodorante!". Mirando mi reino, finalmente pensé "A llegado el príncipe de todo Bel-Air"

AAAAaaaaa...

1 comentario:

Mamauri dijo...

ehhh...