Tengo más suerte que un perro con dos pollas.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Tomarse un segundo para mirar

No se si son ataques de desespero o es que el sol me dopa y me fríe las neuronas, pero cuando llega la hora más calurosa del día me siento como el personaje principal de una novela, narro internamente lo que veo y pienso de manera melodramática. Observo de múltiples perspectivas el sórdido mundo en mi campo visual, me tomo un segundo y esto es lo que miro:

En la avenida, un niño yace boca abajo inconsciente en el pavimento. Fue golpeado por un auto, probablemente intentaba cruzar la avenidas corriendo sin mirar a los lados, supongo que el vehículo apenas si le golpeó pues no había sangre en el lugar. Un tumulto de ciudadanos dispuestos a ayudar tanto al niño como al tráfico, otros a ver si habían tripas y sesos manchando el asfalto, el morbo de la gente es una vaina seria.

Mucho más adelante en mi vía, una niña indígena de unos siete años estaba orinando agacha en plena vía publica, en la isla que separa a los autos que van de los que vienen. Miraba con ingenuidad los autos que pasaban y supongo que, como yo, otros la miraban a ella mientras sin pena alguna hacia sus necesidades ahí en público. Lo que parecía ser su hermana menor y una horrible mujer india que supongo era la madre de ambas, caminaban en su dirección usando ropa de caridad y adornos hechos con sus propias manos. Me puse a pensar en las situaciones lamentables de los aborígenes Venezolanos en las ciudades y las razones los empujan a venirse a vivir con nosotros, los animales más educados de camionetas enormes y costoso calzado.

Pues sí, me entraron aires de optimismo y me dije a mi mismo "Esta ciudad no es tan aburrida después de todo, siempre hay algo que ver aunque sea para criticarlo". Luego me di cuenta que estaba sufriendo los efectos de una leve insolación, es que últimamente tengo una sed insaciable.

No hay manera de escapar de la realidad en la que vivimos, a nuestro sur dejamos un atropellado, al este indígenas que viven entre la basura de nuestras ciudades, al oeste el hombre que violó a una niña de seis años y al norte, heh, pues al norte hay un cadáver de gallina en una esquina, pronto va a desaparecer.

Se nos viene en el horizonte lo que bien pudiese ser una de las épocas más difíciles de estos últimos años. La bomba política que hace Tick-Tack puede explotar cuando menos lo esperes, la crisis del petróleo puede agravarse sin aviso previo y los niveles de violencia nos tienen hasta el cuello en sangre y plomo. Las cosas están rudas y el cielo se pinta de gris para estas navidades, que emoción.



¡Que emoción! Todos ustedes van a ser miserables.

2 comentarios:

psicodelirium dijo...

Da gusto comprobar que al menos un ojo ve lo que tiene alrededor.

Por cierto, tienes un premio en Psicodelirium, enhorabuena!!!

Daemonicus Imprimatur.

¿Tienes alguna foto de Gaby Espino, a falta de su dirección y número de teléfono?

Cörso dijo...

Carajo, muchas gracias.