Tengo más suerte que un perro con dos pollas.

martes, 28 de abril de 2009

De la fe y El Gobierno

Yo creo que lo he repetido hasta el cansancio y aún así, hay gente que se negaba a creerme. Advertí un millón de veces que Chávez era un Fascista de izquierda; que era el próximo Stalin latinoamericano y que había que salir de el rápido, mientras el daño no era irreversible.

Pero aparentemente, lo que nos está pasando, es por agüevoneados. Por creer en las predicciones de los astrólogos. Por dejar que los mismos blandengues de siempre lideraran la oposición. Por encomendarle nuestros problemas a un Dios inexistente. Hay señoras que le piden a la virgencita de la guadalupe para que ilumine a Chávez y lo haga darse cuenta de lo que está haciendo.

Yo creeo que todos nuestros problemas más grandes se deben a que somos una sociedad retrograda y holgazana. Bananeros en todo nuestro esplendor, salimos de la colonia española con un gran apuro, muchas ganas de parecernos a los recién formados United States. Descubrimos el petróleo y nos volvimos locos, nos mudamos a las ciudades y creamos algunas de las barriadas más peligrosas que este continente ha conocido. En una historia de rebeliones impetuosas y gobiernos corruptos, criamos al Stalin moderno, el Stalin latino. Aquel que inventó una cruzada por los pobres y la soberanía del pueblo. Pobres que ha vuelto más pobres y un pueblo cada vez menos soberano.

Es esa necesidad inherente de culpar a otros por nuestras deficiencias. Asumir responsabilidad por lo que hacemos es un sacrilegio, que Dios y los gobernantes procuren nuestro bienestar. Hemos puesto nuestra esperanza en que lo intangible sabe lo que hace y nos salvará cuando el momento sea apropiado, por Ejémplo:
Hoy en "La bicha" vi cómo el gobierno, a través del Ministerio de Industrias Ligeras y Comercio, ha creado una resolución que le permite regular que libros entran en la nación según su contenido, y por si fuera poco, una quema de más de sesenta mil libros llevada a cabo en el estado miranda por la mano del gobierno revolucionario, al más puro estilo de la Alemania Nazi y la URSS de Stalin. Alguien me dijo -después de que le comenté esto- que nosotros no saldríamos nunca de Hugo Chávez, "Eso es algo bíblico, está escrito... es el final de los tiempos". La verdad es que me quedé sin palabras, no pude ni decirle que yo no creo en esas vainas; fue un momento en el que reflexioné sobre muchas cosas, como por ejemplo la falta de un pensamiento secular en los asuntos de gobierno. El hecho de que mucha gente parece inerte ante la realidad, no se atreven a alzar la voz o a formar parte de algún movimiento de acción en contra del Parásito gubernamental, no por alguna razón valida, o porque simplemente no les sale del forro de las bolas; no hacen, ni quieren hacer o que se haga nada porque tienen fe.

He conocido a muchos (muchos en serio) que creen que esto es una prueba de fe, o una especie de plaga, castigo divino por nuestros pecados. Se niegan a creer que se puede hacer algo por el simple hecho de que es cuestión de alguna fuerza que está fuera del alcance del entendimiento humano y que Chávez va a estar ahí hasta que la voluntad del cosmos diga lo contrario.

También están los crédulos que dejan que sus vidas sean gobernadas por adivinos y estrellas. Esperan con ansias que sus deseos se hagan realidad mediante estúpidos rituales. Pero eso es otra cosa y no va con este artículo.

Yo creo que Chávez ha sabido aprovechar al supersticioso Venezolano muy bien, tal vez el también sea muy supersticioso, pues siempre anda saltando de religión a otra y buscando brujos y santeros por todas partes; pero realmente ha sabido apelar a la fe y al misticismo que tanto nos gusta por aquí en bananalandia. Por mucho asco y odio que me da admitirlo, Marx tenía razón al decir que La religión es el opio de las masas... o por lo menos en parte, pues no siempre alguien religioso o creyente, resulta ser ciego o estúpido.

Aquí no hay dudas de que hay una revolución en proceso, un descenso a las profundidades del Tártaro. La revolución se perpetra mediante la violación sistemática y salvaje de todos y cada uno de los aspectos de la estructura social y los distintos poderes del País. Alimenta el odio y la división de la población, provoca cada vez más a la disidencia a recurrir a la violencia para excusar una masacre, hacer un ejemplo de la misma; como dicha disidencia no hace nada, pues la aplasta políticamente.
La administración Chávez tiene el control casi absoluto del país, tiene suficiente poder como para designar a dedo los gobernadores y alcaldes que remplazarán a aquellos electos por el factor opositor. Puede mantener en una correa a las fuerzas armadas y a la guardia nacional, al igual que los funcionarios públicos. A estos últimos se les deja ejercer la corrupción más salvaje siempre y cuando sean incondicionales al liderazgo del comandante papafrita. han hecho un ejemplo de aquellos que han desertado la revolución, persiguiéndolos como animales y tachándolos de traidores.

Se ha boicoteado a los representantes de la disidencia en el gobierno, para hacerle pagar a la mismísima población que apoya a dichos representantes el hecho de ser oposición al régimen. Lograron infectar al poder judicial y agarraron a la justicia por los ovarios, la forzaron a ver, pero la hicieron sorda y muda.

Adoctrinan constantemente a su propia gente para aceptar los atropellos que llevan a cabo, para que los vean como normales y necesarios para el bien social; cosa que es mentira. Lograron imponer un estado de terror e incertidumbre en la población, convirtiéndonos en eunucos confundidos en espera de una señal divina, otro mesías que nos saque del pozo; pero Dios no está ahí, no contesta ni lo hará. Sigan creyendo en pendejadas y cuentos de brujas, que cuando se den cuenta de que van cuarenta años de dictadura y que prenderles una velita a los santos no hace nada, yo me voy a cagar de la risa.